lunes, 19 de diciembre de 2016

La Violencia en Venezuela: Fractura Intencionada

“Hoy en día, sin embargo, tenemos que decir que un estado es una comunidad humana que (exitosamente) reclama el monopolio sobre el uso legítimo de la fuerza física sobre un territorio determinado.”
 – Max Weber

En el lenguaje de Weber, fuerza física se refiere a violencia y es así como se ha interpretado desde que esas palabras fuesen dichas en un discurso en la entreguerra del S. XX en Alemania. Aclara Weber que el uso legítimo es la defensa del orden público y las fronteras, y que el estado delega en sus representantes (policía, etc.) ese uso dentro del marco de un estado de derecho: “…el derecho al uso de fuerza física se asigna a otras instituciones o individuos solo hasta el nivel que el estado lo permita.”

Los resultados indican que Chávez fue un político sagaz. Llegó y se mantuvo en el poder manteniendo un espejismo de democracia mientras consolidaba una autocracia partidista para encaminar al país hacia su proyecto socialista marxista basado en el modelo cubano. A 24 años de su primer intento golpista de tomar el poder, Venezuela tiene el modelo político y de gobierno cubano en plena vigencia, su (fallido) modelo económico en avanzado proceso de implementación, y un modelo social en caos. También, sin duda, fue un político con suerte. Su mayor suerte es haberse muerto antes de que sus cuervos le sacasen los ojos.

El colapso del modelo social tiene sus raíces en el primer gobierno de Chávez. Desde el primer momento, al cambiar la fecha de juramento a la presidencia al 2 de febrero en conmemoración de su primer acto ilegal como golpista, empezó a socavar el estado de derecho. Al jurar sobre “esta moribunda constitución,” reiteró su estirpe autoritaria. Dos días después, ante un desfile de las FF.AA. celebrando en el Paseo Los Próceres el aniversario del golpe, ataca nuevamente el estado de derecho al declarar:

"Ayer, saliendo de la Catedral, un hombre joven de unos 25 años llorando a la puerta de la Catedral me dijo: 'Chávez, ayúdame. Tengo dos hijos y se me están muriendo de hambre, y yo no quiero meterme a delicuente obligado. ¡Sálvame de este infierno!'  Esa es la verdad. ¡Abramos el corazón, ya basta de mentiras! ¿Cuántos hombres como ese que lloró conmigo a las puertas de la Catedral no terminan en la cárcel de Yare o en el Dorado? Porque muchos de ellos tienen que salir a robar un pan para darle a su hijo y no se muera de hambre. ¿Cuántos no caen en eso?  Yo creo que yo también caería, hermanos.  Si yo fuera ese hombre joven que lloró conmigo ayer a las puertas de la Catedral de Caracas, y viese a mi hija a punto de morir de hambre yo creo, Dios mío, que yo saldría a medianoche a hacer algo para que mi hija no vaya a la tumba." 

Esta es la base del modelo social del gobierno chavista, una economía redistributiva en vez de creativa de la riqueza y, si el gobierno no cumple, redistributiva por mano propia: “el delincuente obligado.”

En un modelo elaborado con grandes y complicadas ecuaciones diferenciales titulado “El Monopolio de la Violencia: Evidencia en Colombia” (2009), los académicos Daron Acemoglu, James A. Robinson y Rafael Santos, determinan que fuerzas paramilitares en control de territorios utilizan su influencia a favor de políticos que apoyan dichas fuerzas procurando votos mediante la intimidación. Sin haber elaborado rigurosos análisis de campo, Chávez, y su mentor Fidel, sabían esto por intuición política. Es por ello que desde el origen del gobierno de Chávez se organizan los Círculos Bolivarianos directamente supeditados al presidente de la República y ordenando al Vicepresidente, Diosdado Cabello, suministrarles todo el apoyo posible del gobierno para defender la revolución.  Aparte de ser un mecanismo para centralizar el poder al sustituir, deslegitimar y anular otras instituciones intermediarias entre el ciudadano y el gobierno, la creación de los Círculos Bolivarianos iniciaron la fractura del Monopolio de la Violencia por parte del estado.

No todo Bolivariano está cortado por la misma tijera. Hay (o hubo) bien intencionados que ante la injusticia social se aferraron a esa ilusión de bienestar que prometió Hugo Chávez. Pero lamentablemente 1) esa ilusión era solo eso, un espejismo—no hay socialismos marxistas exitosos en el mundo salvo aéreos, y 2) el liderazgo cuenta.


Los Círculos Bolivarianos se convirtieron al poco tiempo en grupos de intimidación. Modelados en base a los Comités Pro Defensa de la Revolución en Cuba y los Batallones de la Dignidad en Panamá, los Círculos en su dirigencia tenían chavistas revolucionarios extremos y su ejemplo más fulgurante fue Lina Ron, líder del círculo de La Piedrita. A pesar de los desmentidos oficiales de suministro de armas a los más extremistas en los círculos, Lina Ron declaró: “estamos armados hasta los dientes… En cualquier momento en que los fascistas alcen un dedo contra los pobres serán castigados por nuestras milicias populares.” Nótese que califica a su Círculo Bolivariano como una milicia. El Contra Almirante Carlos Molina Tamayo, ex Jefe de Armamento y ex Secretario del Consejo de la Seguridad de la Nación durante los primeros años de Chávez (1999-2002), asegura en el 2002: “Tengo información de que (los Círculos Bolivarianos) están recibiendo armas y entrenamiento de los cubanos.”

La extra legalidad permitida e incentivada por líderes como Lina Ron para lograr la intimidación redundó en agresiones, robos y asesinatos cobijados por esa impunidad. A los derechos de los revolucionarios se les agregó el derecho a delinquir impunemente. El poder intimidatorio de los Círculos Bolivarianos se acrecentaba con cada hecho violento hecho en su nombre.

En el 2002 ocurre una transformación y profundización de la fractura del Monopolio de la Violencia. El 11 de Abril Chávez abandona el poder tras una masiva marcha pacífica solicitando su renuncia y la reacción negativa del alto mando militar ante las órdenes del presidente de disparar contra los manifestantes. Se instala un gobierno de transición de emergencia sin agenda clara ni ideología preconcebida. El gobierno provisional decreta la disolución de todos los poderes públicos y anuncia elecciones en un plazo no mayor de seis meses.  Los Círculos Bolivarianos se movilizan y asedian las instituciones de gobierno, en particular la sede de la presidencia, Miraflores. La coalición del gobierno provisional se desmorona y Chávez regresa triunfante al palacio presidencial.

Una vez de vuelta en el poder, Chávez se asegura de reforzar las milicias civiles que lo ayudaron a reinstalarse. El patrocinio de los Círculos Bolivarianos hace metamorfosis y se instalan como los guardianes de la revolución una nueva generación de grupos, llamados “Colectivos,” que difieren poco de pandillas de maleantes organizados para beneficio propio que utilizan el remoquete de “revolucionarios” para justificar sus crímenes.



En poco tiempo algunos de estos colectivos se aliaron o fusionaron con las “Misiones” (la otra serie de organismos intermediarios controlados por el gobierno para mantener el control de los votantes y el pueblo), al punto que se convirtieron en indistinguibles entre sí en algunos casos. En efecto, el brazo de control social del gobierno (las Misiones) tiene un brazo armado de control represivo en los colectivos. Las prácticas de intimidación, protección y extorsión se generalizan entre los colectivos y sus miembros, resquebrajando más la autoridad legítima. Esta impunidad e independencia es auspiciada por Chávez, puesto que es su manera de mantener una fuerza armada paralela y leal a su persona como defensa ante algún posible esfuerzo opositor para sacarlo del poder—sea por la fuerza o por los votos. Chávez en su discurso frecuentemente aludía a “usar las armas del pueblo” para defender la revolución.

El deterioro del contrato social por la impunidad reinante es ignorado por Chávez y sus acólitos. Niegan como exageraciones de “escuálidos” los índices crecientes de violencia en el país y especialmente Caracas. Esta es una táctica de intimidación contra la oposición puesto que la inseguridad se arraiga como motivación para abandonar el país por miembros de la clase media, los cuales en su mayoría son oposición. Algo similar al éxodo de los “gusanos” de Fidel en la década de los 60. La impunidad se tolera como un beneficio al régimen. El discurso en contra de el derecho a la propiedad privada y las expropiaciones arbitrarias subvierten esa garantia constitucional y, en la mente criminal, se confluye el irrespeto a la propiedad privada (y por consiguiente, la vida) con actos revoulucionarios. La arbitrariedad judicial que permite esta impunidad es una manera adicional de controlar la oposición.  No contribuye a disminuir el clima de impunidad el descarado comportamiento de miembros del gobierno y las Fuerzas Armadas asociados con evidente corrupción y abierta complicidad con el narcotráfico. Y una vez que se ha derramado la leche, no se puede regresar al vaso.

Reclusos despiden a "El Conejo," Pran en Jefe
del Internado San Antonio en la Isla de Margarita
A medida que los dueños de la violencia se tornan más descarados y fuera de control, el estado tiene que reaccionar. A pesar de que líderes y miembros de los colectivos son adeptos y cercanos al régimen, tienen que ser capturados y retenidos. Pero ocurre entonces una nueva perversión: Las cárceles se convierten en sedes de las bandas de maleantes, convirtiéndose en centros de recreación para los delincuentes, en vez de centros de reclusión y (posible) rehabilitación. Las armas dentro de las cárceles están en posesión de los reclusos, y son ellos los que manejan estas instituciones del estado. Los líderes en las cárceles se autodenominan “pranes”: Preso Rematado, Asesino Nato, y tienen influencias y alcance tanto dentro como fuera del recinto carcelario. El nuevo ejecutor de la violencia, nacida como para-legítima pero ahora ya ilegítima, es un temible ogro con un nombre terrorífico. El Monopolio de la Violencia fue fracturado intencionalmente por Chávez y ha devenido en este deterioro del modelo social.

Según el Observatorio Venezolano de Violencia, la cifra de muertes violentas en Venezuela para el año 2015 fue 27.875.  Aun cuando pueda haber ciertas diferencias metodológicas en esta cuenta (contando cuando una muerte violenta es homicidio, cuando es respuesta en defensa propia y cuando es represión autoritaria), la misma metodología cuenta 4.550 muertes en el año 1998. Es decir, en el período Chavista la cifra de muertes violentas ha aumentado casi 700% y la tasa por cien mil habitantes pasó de 20 a 90 (450% de aumento). Para perspectiva, entre 1985 y 1998 la tasa pasó de 9 a 20 (300%). Roberto Briceño-León (del OVV) señala que en ese periodo se disparó la tasa a partir de 1992, al quebrarse la institucionalidad con motivo de los intentos de golpe de ese año.


La violencia en las calles de Venezuela es barbárica. En un reciente coloquio en Miami (en el Interamerican Institute for Democracy), una activista venezolana residente en Venezuela relataba cómo se encontraban cabezas humanas en la región Guayana – no lo dijo, pero ocho al menos en lo que va del año 2016, según El Correo del Caroní. Hablaba acerca de partes humanas en bolsas de basura en Caracas; del placer sádico de los “pranes” que utilizan la saña para fortalecer su poder; del gran deterioro que representa esta situación. El hecho de que algunas víctimas sean ajusticiamientos por vecinos o venganzas entre criminales no disminuye la gravedad del colapso del estado de derecho.

Es natural que la violencia se propague de manera virulenta ante la fractura del pacto social, en particular entre los que se sienten impunes. El caso trágico de Liana Aixa Hergueta es un triste ejemplo. Su cuerpo descuartizado fue encontrado en la maleta de su propio carro en una calle de la Urbanización Las Palmas de Caracas. Poco después del hallazgo, dos “Patriotas Cooperantes” fueron arrestados por el crimen. Estos tenían largos expedientes por violación, fraude y robo, pero también habían sido infiltrados para delatar estudiantes y dirigentes de Voluntad Popular, Primero Justicia y Alianza Bravo Pueblo.

Estos son los mismos que delataron a Araminta González como terrorista, después que ella los dejara inocentemente alojarse en su casa. El apartamento de González fue desvalijado por estos “Patriotas,” ella los acusó y denunció por redes sociales, y tres días después fue arrestada, el 24 de julio del 2014. Un año después estos delincuentes fueron arrestados por el brutal asesinato de Hergueta y, a pesar de estar confesos, todavía no han sido procesados en juicio. Araminta González sigue bajo arresto, las pruebas y testimonios en su contra totalmente írritos.


Es lamentable que la única solución viable ante esta situación de deterioro impune del pacto social es que el estado recupere el Monopolio de la Violencia—y que esto solo es factible de manera represiva y demostrativa. La complicidad entre el régimen y las pandillas de maleantes dentro y fuera de las cárceles hace poco probable que este gobierno sea efectivo en la implementación de la solución, a pesar de haberlo intentado con las OLP (Operación Liberación del Pueblo). Estas operaciones aparentemente son parcializadas a enemigos comunes de ciertos pandilleros y autoridades pero no hacen impacto sobre las grandes bandas y sus cabecillas. Esto se intuye al crear la salvedad en la “Ley para el Desarme y Control de Armas y Municiones,” sometida a consideración por Diosdado Cabello y promulgada por el Presidente Maduro, protegiendo los colectivos armados con la frase paragua: “órganos e instituciones que excepcionalmente ejerzan funciones propias del servicio de policía.” 

A fin de cuentas, son los colectivos los que han ejercido estas funciones en muchas zonas de las ciudades alrededor del país. Pero su condición extra-oficial hace de estas bandas armadas un peligro latente que puede generar un grave quiebre del orden público y civil en cualquier momento ante alguna medida del gobierno (o la oposición) que vaya en contra de sus intereses percibidos o los de su grupo social de referencia. Entonces saldrán a la calle para “defender la revolución,” “proteger el legado de Chávez” o con algún otro lema de guerra. En ese caso, que Dios nos coja confesados.

Maduro inspecciona parte del arsenal del Colectivo 5 de Marzo, liderado por José Odreman.
Odreman falleció poco después, abatido bajo una lluvia de plomo, durante un enfrentamiento policial
posiblemente relacionado con la investigación del asesinato del Diputado Robert Serra.


Fuentes y Bibliografía

Acemoglu, Daron, James A. Robinson and Rafael Santos. “THE MONOPOLY OF VIOLENCE: EVIDENCE FROM COLOMBIA.” Working Paper 15578, National Bureau of Economic Research, December 2009.
Chaves, Rodrigo. “The Bolivarian Circles.”  ZNET - 30 de Julio, 2003  (accesado Diciembre 16, 2016)
Fermín, Yeannally. “¿Qué son los Colectivos?”  RunRunes – Septiembre 10, 2014 (accesado Dic. 16, 2016)
LEY_PARA_EL_DESARME_Y_CONTROL_DE_ARMAS_Y_MUNICIONES (accesado Diciembre 17, 2016)
PRANES – Sitio Web Significados  (accesado Diciembre 17, 2016)
Unidad de Investigación Run Runes (Ronna Rísquez, Lorena Meléndez, Angélica Lugo) Colectivos comandan las OLP y ejecutan a presuntos delincuentes para tomar el control de los territorios – 17 de Julio 2016.

Yajure, Jesús Alberto. “Hay 2 ‘Patriotas Cooperantes’ entre la Mujer Descuartizada y Araminta González.” RunRunes 12 de Agosto, 2015 (accesado diciembre 17, 2016)
Weber, Max. “Politics as a Vocation.”1918

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