miércoles, 11 de marzo de 2015

La Locura del Liderazgo

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El del Sur.

Los Estados Unidos fueron atacados el lunes 24 de noviembre del 2014. El mayor ataque cibernético que se haya perpetrado hasta la fecha puso de rodillas a una gran corporación y afectó a miles de personas. El ataque a Sony se ha determinado con 99% de certeza que se originó en Corea del Norte, su líder motivado por la percepción de haber sido atacado primero  por unos jóvenes cineastas comediantes de Hollywood con insultos a su arrogancia y pomposidad. Hasta esas alturas, las trágicas y caricaturescas payasadas de Kim Jung-Un, el "Líder Supremo", habían sido ignoradas en su mayoría por el pueblo estadounidense. Aun cuando el impacto directo para Sony parece moderado en contexto (se estima en alrededor de 15 millones de dólares), el impacto a compañías y agencias obligadas a incrementar su seguridad cibernética, el impacto personal a personas asociadas pero no parte directa de Sony, y el trauma psíquico sobre toda la ciudadanía norte-americana, no es cuantificable. Todo porque un desatado solitario se enojó con los EE. UU.
La locura del liderazgo no es exclusiva a tierras del Lejano Oriente. Enfrentando pobreza masiva, hambre, y un deterioro en calidad de vida que va desde la salud hasta la seguridad personal, el gobierno de Nicolás Maduro en Venezuela ha reiterado el lema populista favorito: la culpa es de ‘LOS OTROS’. Sean internos (burguesitos), externos (el Imperio) y/o en combinación conspirativa. Sin embargo, la falta de soluciones verdaderas para los problemas cada día más numerosos que sufre el país está resultando en un aumento desenfrenado de la autocracia represiva en intentos fallidos de control, y puede conducir a acciones virulentas e irracionales en contra de los Estados Unidos.

El Sr. Maduro es un personaje pintoresco. Persiguiendo la sombra de su carismático y más pintoresco mentor, el fallecido Hugo Chávez, Maduro no da la talla ante el ídolo muerto. Y no porque no lo haya intentado. En estilo de dinastía electoral se autocalifica “Hijo de Chávez”; declara que el espíritu de Chávez le habla en forma de pajarito; toca cuatro durante mítines; y en conferencias de prensa y cadenas televisivas imita el estilo paternalista y condescendiente de los discursos de El Difunto.
Sin embargo, la visión nostálgica de los chavistas siempre verá a Maduro como inadecuado en comparación: no se puede competir con El Muerto. El chavismo...


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